Sociedad de consumo y nutrición en los años 60

Una vez finalizada la segunda guerra, el paradigma de consumo se vio modificado por completo. El aumento de la producción, el cambio de mentalidad en la sociedad y el crecimiento económico de la postguerra produjo unos nuevos hábitos de consumo. Esto, junto a unas mejores condiciones en los trabajos (subidas de sueldos, más días libres y vacaciones…) produjeron un fuerte impulso en las actividades de ocio: entre ellas el culto y al cuerpo.

El consumo dejó de ser algo básico y banal, surgiendo el concepto de la “sociedad de consumo”. El estado de bienestar se instauró en la sociedad. Y con ello, el nivel de vida de todas las clases sociales. Es por ello que nació la clase media; un colectivo que ya no dependía de herencias ni orígenes históricos, que se alejaba de las clases más bajas pero que no llegaba, ni por asomo, a la burguesía de la época.

En esta nueva sociedad del deseo (la clase media), se fomentaba el consumo masificado. El consumo de los productos para el cuidado personal crecía y con ello surgió el mundo del fitness, la belleza y la nutrición deportiva. El estatus dependía del gasto empleado en esos nuevos lujos y lo materialista se anteponía a lo moral y a lo realmente útil.

El cuerpo se transformó, por primera vez en las clases medias, en “una carta de presentación”. El individualismo y el hedonismo instaurado por las empresas mercadotécnicas dieron paso a una obsesión por el standing, generando una preocupación por la imagen física, por el cuidado personal, transformando el cuerpo en algo material, en un elemento más de consumo. La alimentación, los hábitos de vida, la ropa y el estado físico se instauraron, definitivamente, en la sociedad.

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